Y allí en el horizonte
puede verse,
donde el mar pierde su encanto
puede verse,
donde el cielo se tiñe de gris
con su hermosura
allí pueden verse...
Grandes montes adornan
los paisajes de mi tierra,
hermosos lugares
colmados de misterio,
admirables en su interior,
irradian la belleza de una historia,
escrita en la tierra
con el esfuerzo de los humildes
y el coraje de los valientes
Esculpida por la leyenda de grandes reyes
de ilustres soberanos,
gloriosos personajes,
y héroes humildes...
que grabaron su memoria
en el corazón de esta modesta ciudad
que el tiempo hizo grande,
y su pueblo vuelve inolvidable.
Aunando en un solo grito:
¡La viva esperanza!
de quien merece ser y no es,
del que viene y se queda,
del que esta y se va,
del que se fue y no volverá,
así nos une grande,
poderosa,
y solo ella
la más hermosa…
¡¡Mi querida Madrid!!
Si un ángel no sabe cual es su destino
que busque en Madrid… tendrá su camino.
Blas Martín.
jueves, 9 de agosto de 2007
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