Tormenta y valor
Pequeña y humilde
quiso Dios verla brillar,
subiendo a una nube
la pudo entonces acariciar.
Inmersa en el valle
de la tempestad,
lucho por un viento
repleto de paz.
Y fuera de su alma
el tiempo murió,
con solo sentirla
el resucitó.
Pues si hubo una estrella
viva en el amor
esa fue Victoria,
tormenta y valor.
Que callen los mares
y el viento al soplar,
por mucho que sufra
siempre luchará.
Y sepa la vida
que cuando partió,
dejo en su mirada
viva esta canción...
“Le digo a los mares
por ti yo andaré,
le digo a los cielos
que los surcaré,
le digo a este mundo
que con mi esplendor
podré pintar almas
de vida y valor.”
viernes, 3 de agosto de 2007
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