Guardo en mi recuerdo
aquella tarde de verano,
cuando el sol quiso mostrarme
a una estrella solitaria
una luz que cada día,
es jardín de esta alegría.
Tan hermosa descubierta
como flor de primavera,
que siempre verán mis ojos
una mujer,
una quimera.
El perfume de aquel día
aun resuena en mi alma,
no he podido olvidarte
no he podido estar en calma.
Pues desde ese momento
al verte marchar,
perdí la mirada
que me hizo volar.
No huyas quimera,
no escondas tus alas
aun puedes volar,
pues ayer me dije
después de soñar
que aunque encoja mi alma
siempre te he de amar.
viernes, 3 de agosto de 2007
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